Caballos

La Guardería

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Los potros se crían en los medios posibles como caballos "salvajes". Nacen en la camada aunque sabemos más o menos las fechas de nacimiento por las revisiones de ecografía. Las primerizas reciben un control mayor pero siempre intentamos permanecer en segundo plano. Para todos que lo vean por primera vez es fascinante como las demás yeguas miman y cuidan a la madre y la cría, como las yeguas preñadas tienen celos de los potritos recién nacidos y lo rápido que estos forman parte de la manada.

Aquí los instintos naturales están muy formados, dependiendo del tiempo o de la luna varias yeguas paren al mismo tiempo o pasan su tiempo de gestación. Los potros viven en la manada hasta casi cumplir un año y cuando las madres ya son redondas esperando su próxima cría. Entonces los separamos a boxes grandes por tres o cuatro semanas hasta que las yeguas ya no tienen leche y dejan de llamar a las crías y ellos se han tranquilizados. En la manada de los añojos viven los machos con las hembras ya que son demasiados chicos para defenderse contra los "grandes". Pero en la primavera de su segundo año se tienen que incorporar en las manadas de los potros y potras donde viven hasta cumplir los cuatro años, cuando ya empiezan los entrenamientos.
Su vida en las manadas les enseña imponerse o someterse a los demás y se desarrollan en caballos de carácter y dureza. El clima les permite vivir todo el año en las afueras de los corales y aunque tienen techos para protegerse casi solo los usan para comer y se les ve muchas veces juntos en las lluvias y vientos del invierno. A nuestros caballos les crece en invierno un pelo largo de "osito" que muchos que los ven en verano no se lo creen y así no tienen ningún problema con un cambio al clima nórdico de Alemania.
Aunque ahora suena como si nunca se toca a los potros no es así: de muy chiquito reciben todas las vacunas y deparasitaciones, un control diario y de chicos se les quita los típicos "dientes de lobo". Con los chicos y añojos son acciones muy divertidas, pero con los potros de dos y tres años es un trabajo muy duro para nuestros profesionales de encerrarlos uno por uno. Al igual las yeguas preñadas reciben aparte de las vacunas normales el cuidado específico contra los virus que podrían poner en peligro a los potros.
Por nuestro clima no tenemos la posibilidad de criarlos en campos verdes durante todo el año pero esto tampoco es el origen del caballo andaluz - su dureza y robustez se desarrolla en los pobres campos andaluces. Como criamos nuestros potros con el fin de tener caballos duros y sanos para las Rutas a Caballo le damos mucho valor a una alimentación óptima. Aparte de pienso, minerales y vitaminas les damos alfalfa y heno que compramos en los campos del norte.
El éxito lo vemos todos los días en los corrales.


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